
Las conversaciones telefónicas no autorizadas en lugares sensibles como prisiones, juzgados, instalaciones militares, etc., representan una grave amenaza para la seguridad. En la mayoría de las prisiones, los reclusos tienen prohibido poseer y usar teléfonos móviles. Estos dispositivos son uno de los artículos que más se introducen de contrabando en las cárceles. Permiten a los reclusos realizar y recibir llamadas no autorizadas, enviar correos electrónicos y mensajes de texto, usar redes sociales y mantenerse al tanto de las noticias relacionadas con su caso, entre otros usos prohibidos. También pueden usar los teléfonos móviles para comunicarse con sus supervisores y compartir información que puede tener graves consecuencias para la seguridad de la prisión o del país.

Solución de interferencia en prisión
